Vida en marcha
Este reto consistía en a partir de unos objetos, proporcionados por la profesora, hacer la construcción de un personaje y representar esa creación en un relato del día a día de ese protagonista.
“Vida en marcha” es un relato breve y conmovedor que nos introduce en la rutina de un conductor de autobús en Barcelona. A través de un tono sereno y reflexivo, el texto explora la conexión entre el movimiento diario y el viaje interior de su protagonista. Con una mirada cercana y humana, nos invita a pensar en los pequeños gestos, las segundas oportunidades y el valor de mantenerse firme en el camino que uno elige.
Vida en marcha
Conduzco la línea 64 entre Cornellà y el centro de Barcelona. Cada día empieza a las cinco con un café y el trayecto hasta el garaje en Hospitalet. Esas horas, con las calles vacías, me sirven para pensar en mí mismo, y en las cosas que he hecho mal.
Para mí, conducir es muy relajante. Antes, lo que hacía para calmarme era usar las drogas, supongo que las decisiones que tomé me llevaron a eso, mentía y robaba, hasta que finalmente mis padres me pillaron y me echaron de casa.
Ahora estoy limpio: dos años y tres meses. Durante la pausa de once a dos, voy al centro social. Los grupos de allí me recuerdan al trabajo, siempre es la misma ruta, pero siempre pasa algo nuevo. Hoy hemos hablado de aceptarse. Un compañero dijo: “Tú llevas el volante”. Me reí por mi trabajo, pero entendí a lo que se refería.
Por la tarde me gusta ver a los pasajeros, algunos serios, otros distraídos. Una sonrisa o un “gracias” al bajar ya hacen que me sienta mejor y que les ayudo en algo. Conducir no solo es mover el autobús, para muchos es la única forma de ir a Barcelona y eso ya me hace una parte importante para ellos, o al menos eso quiero pensar.
A las seis aparco el autobús y camino a casa. Y siempre me hago la misma reflexión, la vida es como un volante, nunca hay que soltarlo, y le has de dar el rumbo que tú quieras.

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