Unos golpes antes del hit

El primer relato que hicimos en el curso, el relato para romper el hielo. Este reto consistía en pensar en diez palabras que te gusten, y partir de esas palabras, hacer un relato. Las palabras elegidas para este relato eran: Bar, hamburguesa, cerveza, cáspita, mequetrefe, despampanante, maleantes, gatos, espuma, chicle. La elección de estas palabras fue gracias a una "lluvia de ideas" que hice con mis compañeros para elegir distintas palabras que puedan dar juego a la creación de un relato.


Nunca olvidaré la primera vez que tocamos frente a un público desconocido. No era un estadio ni un festival glamuroso; era un bar ruidoso de mala fama, donde las peleas eran casi parte del menú. Aquella noche, lo que empezó como un concierto cualquiera terminó siendo una batalla —literalmente—, pero también fue el primer paso hacia algo mucho más grande. Nadie lo sabía entonces, ni siquiera nosotros, pero esa noche marcó el comienzo de una leyenda.

 Unos golpes antes del hit


Eran las 7 de la noche, y ya estábamos a punto de llegar al bar donde tenía que tocar esa noche, iba a ser nuestro primer concierto delante de desconocidos, del sitio, no me habían dicho gran cosa, solo que suele haber peleas, pero nos daba igual, ya que nos iban a pagar bastante por la actuación. 


Cuando llegué, aún no había mucha gente, solo cuatro gatos. Mientras iba llegando la gente, mis compañeros y yo ya estábamos preparando el equipo de música: la guitarra, el micrófono, los altavoces… A las 9 ya había mucha gente, y aun así, seguían llegando más personas. 


La primera discusión que escuché fue por una razón muy tonta, y es que un hombre pidió una cerveza en la barra, y cuando el camarero se la entregó, estaba llena de espuma, y esto al cliente no le sentó muy bien, empezó a chillar al camarero diciendo: “¡Tú, mequetrefe, es que no sabes servir una cerveza o qué te pasa!”, y el camarero aterrado le dijo: “¡Cáspita!, ¿quiere que le ponga otra a cambio?”. 

Un tiempo después hicimos un descanso, en el descanso el bar nos ofreció una mesa, y nos dieron gratis una hamburguesa y una bebida, aunque la mesa estaba repleta de chicles pegados debajo. Desde donde estábamos sentados podíamos ver todo el bar y lo que estaba pasando en todo momento, y era despampanante.


Ya más tarde, sobre las 11, llegaron un grupo de motoristas al bar, y mi compañero me dijo: “¡Cuidado, que estos tienen pinta de ser unos maleantes!”. Y efectivamente, nada más llegar empezaron a armar jaleo, chillando, amenazando… En un momento, se subieron al escenario donde tocábamos, cogieron los instrumentos y empezaron a darles golpes. Nos enfadamos y uno de nosotros les gritó:

—¡Eh, deja eso, tío! —mi colega le arrancó la guitarra de las manos.

Uno de los tipos, el que iba de jefe del grupo, se dio la vuelta y le dijo:

—Y tú, ¿quién te crees que eres? 

—Dejad los instrumentos y piraos de aquí —dije, tratando de no tener que pelear.

—¡¿Qué nos piremos?! Pues va a ser que no —soltó otro, empujando a mi colega.

Ahí se armó la discusión de verdad. Las palabras subieron de tono:

—¡Iros ya u os vamos a partir la cara! —gritó mi amigo, empujando al motorista que lo provocaba.

—¿Tú a mí? ¡Anda ya! —el líder se me puso de frente, sacando pecho—. No sabéis con quién os estáis metiendo.

—¡Nos da igual! —solté yo, ya harto—. ¡Piraos u os sacaremos a patadas!

La cosa se calentó y de ahí nos fuimos directos a los golpes, empujones, puñetazos, las sillas volaban por todas partes. Al final, después de repartir unos cuantos golpes, los tíos salieron corriendo con el rabo entre las piernas.

El camarero nos dijo que esos hombres solían ir allí solo a molestar, y como muestra de gratitud, el camarero nos invitó a una ronda, y nos dijo que volviéramos cuando quisiéramos, que siempre estaremos invitados.


Cuando abrí los ojos, dejé de recordar como fue nuestro primer concierto. Allí estábamos, a punto de participar en uno de los eventos musicales más importantes, el live aid del 85, justo antes de salir, todos estaban coreando nuestro nombre: “Queen, Queen, Queen…” En ese momento, supe que habíamos hecho historia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Vida en marcha

Un amor de película

Que no hacer en una primera cita.